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Second Life, ¿tratamiento contra el Parkinson?

Second Life
18/02/2013  |  por Ronald Cotaquispe

Esta enfermedad debería haber hecho de Fran Seranade una anciana desvalida, y así fue por un tiempo. Sin embargo, y como por arte de magia, su cuerpo comenzó a recuperar parte de su vitalidad, al punto que pudo prescindir de la ayuda de otros para ponerse de pie y mantener el equilibrio. Su caso ha concitado el interés de varios especialistas, y aunque ellos todavía no hallan una explicación clara, Fran tiene en claro que el referido mundo virtual ha jugado un papel importante en su recuperación 

El mal de Parkinson hizo que, por años, al momento de querer subir a un auto, Fran Seranade se viera obligada a agarrarse fuertemente de la puerta del vehículo, solo para bajar de la acera y poner los pies en la pista. Pero fue en uno de esos intentos por tomar asiento que, harta de sentirse una desvalida, se dijo: “Sé que puedo bajar de esta acera y mantener mi equilibrio, porque he visto a mi avatar hacerlo”. Y, efectivamente, así lo hizo.

Han pasado dos años desde entonces y Fran no ha vuelto a necesitar apoyarse para abordar un auto. Es estadounidense y tiene 85 años. En los últimos siete ha visto cómo sus capacidades motoras han mermado por culpa del mal de Parkinson, el mismo que aqueja a celebridades como el actor Michael J. Fox y a la leyenda del box Muhammad Ali.

A Fran le era difícil pararse después estar sentada, y si lo lograba, mantener el equilibrio y adoptar una posición recta era una tarea casi imposible. Sin embargo, en determinado momento comenzó a mostrar mejorías gracias, según dice, a sus actividades en Second Life.

ESTE CUERPO (VIRTUAL) ES MÍO
Una de las acepciones de “avatar”, de acuerdo con la Real Academia Española (RAE), es “encarnación terrestre de alguna deidad”. Para Fran su avatar fue eso precisamente, una encarnación, porque tanto se afanó con Second Life que sintió que lo que este personaje virtual hacía ella también lo llevaba a cabo.

Un día consiguió unas animaciones para que su avatar hiciera tai chi y, sin esperar gran cosa de ellas, las puso en funcionamiento. Pero lo que vino a continuación la dejó gratamente sorprendida: “A medida que observaba (a mi avatar), podía sentir los movimientos dentro de mi cuerpo, como si fuese yo la que está haciendo tai chi”, dijo Fran en un correo electrónico enviado a la página New World Notes, contando su esperanzadora historia.

Acostumbrada a permanecer sentada y dormir en un sillón motorizado, que le ayudaba a ponerse de pie cuando presionaba un botón, de repente fue capaz de prescindir de esta ayuda porque “podía sentir que mi cuerpo se había vuelto más fuerte”. Ni siquiera tuvo necesidad de recurrir a los reposabrazos para levantarse. “Esto ha sido absolutamente emocionante para mí”, confiesa la octogenaria.

INVESTIGADORES AL RESCATE
Su caso atrajo la atención de Tom Boellstorff, profesor de Antropología en la Universidad de California en Irvine (UCI) y uno de los autores del libro Etnografía y mundos virtuales (Princeton University Press, 2012). Aunque no es investigador médico, recibió el respaldo de neurocientíficos que –dijo– “están muy interesados” en la mejoría de Fran.

Pero más importante aún fue la colaboración de Donna Z. Davis, PhD y profesora asistente de la Universidad de Oregon. Recientemente recibió una beca para investigar los efectos físicos y psicológicos de los mundos virtuales en la gente con Parkinson, y los resultados que obtuvo hasta el momento guardan cierta similitud con la experiencia de Fran.

“Existe evidencia, a partir de estudios de la neuroplasticidad y la función de las neuronas espejo, de que la gente puede ser capaz de ‘recablear’ la mente para recuperar la función neurológica. Esto no es diferente a la práctica habitual de los atletas, a quienes les han enseñado a visualizarse a sí mismo en la competencia con el fin de hacer sus movimientos más fluidos y precisos”, comenta Davis.

Son tantos los investigadores que han estudiado a Fran y la evolución de su enfermedad que, se espera, muy pronto se formarán asociaciones dedicadas a experimentar con pacientes con mal de Parkinson dispuestos a pasar horas en Second Life.

PARA UNA MEJOR VIDA
Entonces, ¿puede ser este mundo virtual un tratamiento contra el Parkinson? Si bien eso es lo que esperan los investigadores, Davis reconoce que “hay muchos factores que hay que considerar antes de que podamos empezar a generalizar resultados”.

Uno de esos factores, agrega, sería la “actitud ante la vida” de Fran. La doctora la define como “una mujer verdaderamente notable y resistente que se niega a ser vencida por el Parkinson o por su edad”. Esa misma resistencia habría podido repercutir en el mal de Parkinson antes que Second Life.

Además, como admite Bárbara, la hija de Fran, algunos de los síntomas del Parkinson que sufre su madre han seguido avanzando, por lo que Second Life “ciertamente no es una” cura”. Y aunque sí lo fue fuera, sería una poco aprovechable para muchos de sus pacientes, quienes “pueden tener problemas con la simple operación de un teclado y un mouse”, como sostiene Davis.

Aun así, más allá de lo que digan los resultados, Second Life sí ha sido un tratamiento al menos para Fran. Un tratamiento no solo contra el Parkinson. Gracias a él ha vuelto a correr y bailar, como en sus años mozos. Lo hace a través de su avatar, pero lo hace al fin y al cabo. Es asidua concurrente de los salones de baile del metaverso, y se le reconoce por llevar elegantes vestidos de noche. “Ella se siente y piensa joven”, dice Bárbara. Obtuvo vida nueva; una segunda vida, para ser más exactos.

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